La violencia hace que explote la personalidad haciéndola añicos. Tanto la violencia sexual, física o emocional impide que la personalidad crezca unificada, integrada.

Un estrés máximo disminuye el enfoque atencional a lo que atendemos y por tanto, disminuye la conciencia de uno mismo en cómo nos sentimos en lo que hacemos, lo que pensamos o quisiéramos hacer… es por ello que muchas personas cuando llegan a consulta comentan que no se pueden concentrar en lo que leen o que no retienen lo que han estudiado.

Si a esta tensión le sumamos las creencias negativas que hemos automatizado a partir de los mensajes recibidos atemorizantes, desvalorativos o desagradables que nuestros padres o figuras de apego, ex parejas, jefes, o situaciones que nos han generado mucho sufrimiento, todo incide en el estilo relacional que construimos a la hora de relacionarnos con los demás en intimidad o convivencia. A esto le llamamos apego inseguro, ambivalente o desorganizado.

Cuando utilizo el término “personalidad no unificada/integrada”, me refiero a que las personas que han sufrido mucho, para avanzar en la vida han ido elaborando personalidades un tanto distintas, algunas siendo representaciones interiorizadas de quienes les han dañado, otras guardan traumas infantiles, otras partes escindidas protegen de la parte social, y esta fragmentación la nota el cuerpo a través de sensaciones físicas que depositan las distintas emociones que genera cada personaje con el que conectan según el contexto donde están.

¿Qué sucede cuando alguna de estas emociones que todos hemos sentido alguna vez por el simple hecho de vivir, no es tolerada o aceptada por el entorno en el que nos encontramos? Por ejemplo, supongamos que una persona siente tristeza, y justo su padre nunca ha soportado en casa que lloren. Frases como “llorar es de débiles” podría haber escuchado que se decía en su casa.

Esto supone que esta persona, cuando se haya sentido vulnerable, puede que no haya compartido la tristeza generando, por poner un ejemplo, un patrón de aislamiento emocional cuando se siente mal. A la larga, como no ha sentido el apoyo que necesitaba, esta persona no puede aceptar su parte vulnerable de modo que tenderá, tal vez, a rechazarla cuando la vea reflejada en otros, sintiendo una lucha interior cuando volviera a sentirla internamente. Uno de los mecanismos de defensa que utilizamos consigue anular cualquier emoción que nos desestabilice lo suficiente, y dejamos de sentirla. Esto es peligroso porque una parte del tejido celular, deja de ser receptor o enviar mensajes electroquímicos que regulen esta emoción, con lo que se produce una falta de homeostasis que tendrá que ser regulada por otros neuromoduladores, otros órganos… a veces esta falta de sinapsis neurales escindirán varias áreas cerebrales, produciendo pequeñas lesiones que con el tiempo, configuran nuestra arquitectura cerebral de forma diferente a cómo la teníamos.

Este ejemplo confirma la relación psicofísica que experimenta nuestro cuerpo. Uno de los pilares básicos de la psicoterapia y que refleja Sexfulness es la INTEGRACIÓN, es decir, aceptar todas las emociones como válidas dentro de nosotros e incorporando en cada de ellas, recursos positivos que retornen a las personas a una visión adaptativa en un aquí y ahora, donde las emociones que uno sienta formen parte de la situación que estás viviendo en el presente, sin que proceda de situación traumáticas o dolorosas del pasado que se hayan disparado hacia el momento actual, disminuyendo el malestar y cambiando la perspectiva hacia lo que está aconteciendo realmente.

Muchas veces depositamos en la gente con la que convivimos este tipo de conflictos internos pasados, teniendo la garantía de que lo que uno piensa, siente y ve sobre lo que está viviendo ahora, es real y tiene justificaciones suficientes como para tener la razón o acercarse a una mayor verdad. Y eso no es cierto. Sería un primer paso a elaborar en consulta.

Resumiendo un poco, a mayor dolor, más escisión cerebral existirá, menos conciencia sobre uno mismo, el enfoque atencional estará sesgado y el malestar podría incrementarse con pensamientos que pertenecen al ayer, con emociones que proceden del pasado y que generan estados de alarma físicos, desde procesos de ansiedad, depresión, miedo, ira, etc en tu día a día.

El ejercicio de tomar conciencia de todos los procesos inconscientes que hemos automatizado en forma de creencias negativas “soy feo”,”no valgo lo suficiente”, ”y si me quedo solo en la vida”, “todo me lo he tenido que currar yo”, “haciendo esto llamo la atención de mamá”, “no me han apoyado”, “no soy querible”, “soy mala persona”, etc, así como reconocer o educarnos en reconocer las emociones que estos pensamientos nos generan y qué parte del cuerpo los depositamos, es otro de los pasos de evaluación e intervención en psicoterapia.

Cuando estas reflexiones no se quieren o no se pueden realizar, hay quienes persistentemente evitan esos estímulos que les vincula a momentos dolorosos; otros, se recrean en ellos si poderse desenvolver en su día a día; otros los anulan conectando con la insensibilidad que la confunden con fuerza o capacidad de adaptación; hay quienes se cabrean perdiendo las formas evitando así ser rechazados; otros, se vuelven hiper exigentes como un modo de tapar su miedo al fracaso y culpa acumulada….etc etc.

El “yo cotidiano” centra su atención en las oportunidades que incluso los problemas nos ofrecen. La violencia tiene como base un pensamiento de separación con respecto el otro y hacia uno mismo, porque la persona se desconecta de su mejor versión sacando una de esas personalidades que integró como agresor o víctima.

Nuestra vida experimenta una serie de cambios constantes, los que nos obligan a REVISAR nuestras creencias, a adaptarlas o a acogernos a ellas con más fuerza las que consideramos válidas. Modificar nuestro entorno para seguir en nuestra zona de confort conlleva a crisis de convivencia y problemas relacionales. En Sexfulness trabajamos todos los niveles experienciales, para llevar a la conciencia estas creencias, mensajes, emociones y formas de comunicación inconscientes que hemos recogido desde pequeños, para transformarlos y adaptarlos de forma sana a tu presente, y esto incluye a veces romper patrones familiares, y tomar decisiones que te acerquen más a la vida que realmente quieres, elaborando los miedos, los límites, recursos positivos, …

Para finalizar, recordaros que es importante denunciar cualquier forma de violencia sexual, física, emocional o psicológica, ya que es más normal de lo que te puedes imaginar.

 

María Saavedra